El Triomino: un juego de mesa divertido y estimulante
El dominó, pero en triángulos — y una condición de más que cambia todo el juego.
Lo que distingue al Triomino del dominó
En el dominó, cada pieza es un rectángulo con dos valores, y solo se hace coincidir uno cada vez que se juega. En el Triomino, cada pieza es un triángulo con un número en cada una de sus tres esquinas. Para colocar una pieza hay que hacer coincidir dos esquinas a la vez con el triángulo vecino.
Esa doble condición tiene una consecuencia directa: el número de colocaciones legales en cada turno es mucho menor que en el dominó. Enseguida hay que elegir entre puntuar ya, o preparar una colocación más rentable para el turno siguiente.
Cómo se desarrolla una partida
Cada jugador recibe una mano de triángulos; el resto forma el montón. En su turno, se coloca una pieza cuyas dos esquinas coincidan con las de un triángulo ya sobre la mesa. Si no se puede colocar, se roba.
Los puntos se cuentan a partir de los números de la pieza colocada. La partida termina cuando un jugador ha colocado todos sus triángulos, o cuando ya nadie puede jugar.
Un poco de táctica
El reflejo del principiante es soltar su pieza más alta en cuanto puede. El jugador experimentado mira primero la forma que va tomando la mesa: cada colocación abre o cierra huecos para los demás. Cerrar una zona en el momento justo obliga a los rivales a robar — y robar cuesta.
Guardar en la mano un triángulo «comodín», cuyas esquinas enlacen con muchos valores, es además un buen seguro contra los finales bloqueados.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas piezas y cuántos jugadores?
Nuestro estuche contiene 56 triángulos de madera y se juega de 2 a 4 jugadores.
¿Es más difícil que el dominó?
Las reglas no son más complicadas, pero la doble correspondencia limita las jugadas posibles: hay que anticipar más.
¿Hay que saber contar bien?
Basta con un poco de cálculo sencillo, lo que lo convierte en un buen juego para compartir con niños.
Descubre nuestro Triomino de madera, el dominó doble 6 en el que se inspira, o todos nuestros juegos tradicionales.